jueves, 13 de abril de 2017

COFETE; EL MISTERIO DE LA CASA WINTER

En este paraíso de soledad, de arena , viento y salitre  que hoy va perdiendo su encanto por el avance de la civilización, se levanta al fondo y junto a los murallones de Jandía, una misteriosa casa. Una construcción llamativa porque en este recóndido lugar, hacer esta edificación hace más de medio siglo no sería tarea fácil. Sin duda, los que mandaron a hacerla, tenían mucho interés por razones que desconocemos aun hoy. Es una pena que no se protega este entorno y el de toda la zona de Cofete. Hoy, los coches y "buggies" de los visitantes están causando un imparable deterioro a todo este espacio natural. No sólo la basura , también  los ruidos,el polvo, las construcciones antiguas que se van " modernizando" y las numerosas pistas que abren, dejan huellas que poco a poco van haciendo mella. Allá por los noventa, cuando deprisa y corriendo visité estos parajes, la soledad era exquisita. Hoy, aun existiendo, ya puedes tener  a la vista quien te estropee una buena postal  del atardecer.
Y como siempre me ha llamado la atención aquella construcción  debajo de las montañas, aquella que yo llamaba Casa Whimper porque me acordaba del escalador que subió el Cervino, esa pirámide perfecta que se levanta en los Alpes y que a mi particularmente me alucina, he buscado información y ... los datos más firmes hablan de que  la casa se levantó en 1946 y pertenecía a Gustav Winter, (1893 – 1971)  que fue un ingeniero alemán considerado miembro de la lista negra del espionaje alemán que elaboró Inglaterra en 1945. Las 104 personas de la lista habrían vivido en España con la protección de Franco.

Esto es lo que encontré en un diario digital, "El Diario.es" y en el  "Diario de Fuerteventura" sobre la "Casa Winter" de Cofete;
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Contar la historia de la Casa Winter de Cofete, en la Dehesa de Jandía (municipio de Pájara), y de su fundador es como hacer un jeroglífico. Está envuelta en mil leyendas de reuniones de nazis, submarinos, militares, espías, operaciones de cirugía, pilotos o presos.
En la actualidad reside Pedro Fumero y su tío Agustín, una familia que lleva ligada a la villa más de 70 años. Primero trabajó en ella su abuelo Rafael Matos, luego sus tíos Pepe, Agustín y Rosa Matos Viera, y ahora Pedro y su tío Agustín. Ellos libran la última batalla en la casa y se enfrentan a una orden de desahucio por parte de los actuales propietarios, el grupo Lopesan, tras permanecer abandonada 20 años. Fumero explica que están a la espera de la orden judicial de desalojo.
En la mansión siempre han existido elementos curiosos como signos de metralla o balas en la fachada exterior, una vieja vagoneta Krupp, emisoras, probetas y restos de torpedos. El escritor Alberto Vázquez Figueroa dijo: “A nadie se le ocurre hacer un caserón como aquel en un lugar tan perdido. Si ahora para llegar te juegas la vida, en los años 40 debía ser mucho más peligroso. Algo muy importante tenían que esconder para construir ese monstruo en un sitio absolutamente inaccesible”. Cuando en el año 1999 Figueroa publicó la novela Fuerteventura, un relato sobre el espionaje alemán con submarinos nazis que recalaban en la Casa Winter de Cofete, todo parecía ficción, pero en la actualidad Pedro Fumero investiga para resolver el misterio y la función de esta misteriosa construcción.
Fumero recuerda que Gustavo Winter -que falleció en 1971 en Las Palmas, en cuyo cementerio fue inhumado- aparece en la lista negra elaborada por la Inteligencia Británica en 1945: “Es el número 11 de las 104 personas que vivían en España al amparo del Generalísimo Francisco Franco a quienes les daba protección y seguridad”. “He abierto puertas clausuradas, he visto pasadizos subterráneos, encontré probetas y objetos de laboratorio, albergaba un sistema de comunicación y desde lo alto se ve claramente el aeródromo construido alrededor. Además, en la playa aparece sellada con cemento una tapa que oculta algo, pienso que igual llega a la casa y muchos vecinos aseguran que hubo explosiones durante su construcción”, detalla. Su deseo es que instituciones majoreras y propietarios reconozcan los derechos adquiridos por su familia, que ha cuidado y mantenido durante más de medio siglo la mansión. “Ahora nos quieren echar como agua sucia”, lamenta.
Además, considera que esta villa es histórica: “Es un patrimonio, se debe restaurar, recuperar su historia y convertirla en un museo o centro de interpretación de la zona”, manifiesta Fumero. Este vecino se siente indefenso debido a la falta de apoyo de las autoridades en su lucha contra los actuales propietarios, que han iniciado contra él un expediente de desahucio. “Parece que los Winter vendieron la finca a Lopesan sin informar a mi familia de nada, a pesar de que mis tíos se han dejado su vida cuidando esta propiedad, pero como eran discapacitados les arrebataron su ganado, sus derechos y no les quieren dar ni un duro. Durante años, los Winter pagaban 40.000 pesetas a mi tío Pepe, luego dejaron de pagar y les permitieron quedarse, pero ahora nadie nos apoya”, añade Fumero, que vino de Tenerife a cuidar a sus tíos enfermos y ha reformado la casa, enseña a los turistas el salón y habitaciones, donde expone cuadros y difunde la historia que ha recopilado. El sobrino asegura que ha recibido amenazas y le han quemado motores y cortado el agua para que se marche. “No sé quién quiere meterme miedo para que me vaya pero no lo conseguirán porque vine a defender lo que nos corresponde por ley”.
Esta familia, que según Lopesan son ocupas y viven en la ilegalidad, ha recibido una ola de solidaridad de familiares, amigos y muchos canarios interesados por su salud y su lucha. “Sólo pido justicia, dignidad, y que se investigue la historia real de la misteriosa casa. Está claro que a mucha gente no le interesa que se indague”. La familia Winter vendió la casa hacia 1997 a Lopesan, que aparentemente tiene el propósito de convertirla en un pequeño hotel, pese a hallarse enclavada en el corazón de un parque natural. Según Fumero, “se habla de que se construyeron túneles subterráneos y habitáculos oscuros a los que se accedería por pequeñas puertas ocultas en las paredes, donde se escondían aquellos militares que trataban de evitar así las cicatrices producidas por la luz tras someterse a operaciones de estética para no ser reconocidos tras la guerra; mazmorras donde alguna vez hubo grilletes y cadenas para diversas torturas, hornos crematorios, puertas tapiadas, numerosas habitaciones, una gran caja eléctrica, y diferentes elementos decorativos de gran valor con los que se pretendía apoyar la teoría de que la villa fue una residencia de oficiales alemanes”.
Tirando de historia,....hemos encontrado una referencia a este asunto en la página digital Nonsei SGM

En mi modesta biblioteca solo he podido encontrar dos referencias a Gustav Winter. Una en el libro La guerra secreta de Franco, de Manuel Ros Agudo:


El mariscal Goering a partir de 1938 envió a España al menos a siete de sus hombres para preparar contactos necesarios en el futuro. A mediados de abril de 1939 el jefe de la Luftwaffe y Canaris acordaron destinar 96.000 dólares como fondo suplementario para el Abwehr en España.
El interés de Goering por todo lo español en esta época era muy intenso apoyando las iniciativas de la Marina. Destinó un grupo informativo especial a las islas Canarias bajo la tapadera de una expedición de pesca comercial. Su misión era buscar lugares apropiados para las operaciones secretas de suministro a submarinos. Durante un mes, entre el 14 de julio y el 14 de agosto de 1938, los componentes del grupo a bordo del pesquero Richard Ohlrogge se dedicaron a tomar fotografías y elaborar detallados mapas de calas recónditas en las islas. De cara al exterior tan sólo buscaban un emplazamiento para una fábrica de conservas de pescado, por encargo de Gustav Winter. Se trataba de un alemán afincado en Canarias que desde 1937 venía proponiendo a Berlín el establecimiento de un puerto de pesca alemán en el archipiéliago. La idea había sido acogida por entusiasmo por Goering y Bernhardt, viendo enseguida las posibilidades que tal negocio presentaba para dar cobertura legal a ciertos fines menos confesables. Financiaron la expedición en cuestión de meses.
En realidad el proyecto de Winter era mucho más ambicioso. Pretendía industrializar la desértica isla de Fuerteventura, iniciar su electrificación y montar, además de la industria de pesca con su pequeña flota propia, una fábrica de cemento. Los documentos alemanes de la oficina del Plan Cuatrienal o del Ministerio de Exteriores referentes a Winter evitan cuidadosamente cualquier alusión a referencias de índole estratégica o militar, salvo que debían construirse en el emplazamiento finalmente elegido unos grandes muelles. Tras el acuerdo de Munich en septiembre de 1938, el mariscal debió perder temporalmente interés por el proyecto, y no volvió a mandar otra "expedición" hasta junio de 1939.
Queda pues suficientemente aclarado que el objetivo primordial alemán no era desarrollar simples actividades de pesca, pues en caso de guerra sería imposible transportar las capturas a Alemania, sino hacerse con un punto de apoyo discreto en Canarias para el suministro a sus unidades navales.
Aunque todo el asunto permanece todavía oscuro, el hecho es que Gustav Winter adquirió en 1939-1940 un extenso terreno en el extremo sudoccidental de Fuerteventura, en la llamada península de Jandía, donde construyó una casa aislada en la playa de Cofete con acceso directo al mar y a unas grutas naturales de gran profundidad. El lugar se prestaba de forma ideal para el suministro de combustible y torpedos a los submarinos alemanes o como punto de descanso para las tripulaciones entre misiones.


La segunda alusión a Gustav Winter la he encontrado en el libro La lista negra, del periodista José María Irujo, que da una versión de la historia bastante más fantasiosa (al menos a mí me resulta difícil de creer):


En las islas Canarias la Abwehr contaba con uno de sus agentes más eficientes y comprometidos. Se llamaba Gustav Winter y era el encargado de los puestos de observación, equipados con "telefonía sin hilos" (tal era la denominación que se utilizaba) y del abastecimiento de los submarinos alemanes que arribaban a sus tranquilas costas. Los lobos grises del almirante Karl Dönitz, responsable de la guerra submarina, costeaban por las islas Canarias al su antojo y muchas de las empresas de Johannes Bernhardt, el presidente de Sofindus, los abastecían de alimentos y materiales con los barcos nodriza. Winter supervisaba los aprivisonamientos.
El agente Gustav Winter no sólo ejercía como informador y abastecedor, también creó en Fuerteventura un oasis donde los marineros pudieran descansar y olvidar la tensión de la guerra. Un edén al que sólo se podía acceder por mar o después de una larga caminata de varias horas bordeando barrancos y acantilados. La Casa de Cofete era un enorme y elegante caserón, con torreón incluido, en la península de Jandía, en el sur de la isla, en cuyos salones los oficiales nazis, con sus trajes de gala, bailaban hasta el amanecer con una variada tropa de prostitutas llegadas desde Berlín. Sexo, música y alcohol en veladas interminables bajo la atenta mirada de la cruz gamada y el retrato de Hitler, omnipresente en las dependencias principales del palacio.
Nadie que no hablara alemán podía pasear bajo los arcos de la Casa de Cofete, la villa cercada por una valla con carteles donde se leía "Propiedad privada". El pueblo más cercano estaba a varias horas de camino y casi ningún lugareño osaba acercarse a fisgonear por el feudo de los nazis. Desde los años cuarenta los submarinos fondeaban en la playa del mismo nombre y, mientras la tropa permanecía en sus estrechas literas, los oficiales remaban en botes hasta la playa y caminaban en dirección al caserón con sus uniformes de gala. Allí les esperaban las chicas de Berlín que, además de compañía, siempre traían noticias. Lo que ocurría en la playa Cofete era de dominio público, pero nadie en Fuerteventura se atrevía a censurarlo.
El agente Gustav Winter iba y venía de Tenerife a Fuerteventura. En ambas islas se desenvolvía con comodidad y gozaba de influencia en ámbitos castrenses, en los que no ocultaba sus actividades a favor de Hitler. En Santa Cruz de Tenerife, residía en el número 4 de la calle de la Brisa. En Fuerteventura, podía localizársele en las oficinas de Atlántica Comercial S.A., en Jandía. Los aliados vigilaban todo cuanto ocurría a su alrededor y denunciaban sus actividades a las autoridades locales, que miraban hacia otro lado.


En octubre de 1947 los aliados presentaron al Ministerio de Asuntos Exteriores español una lista en la que figuraban los nombres, direcciones y actividades de 104 agentes alemanes que habían trabajado en España durante la guerra y permanecían en el país sin ser molestados (es la “lista negra” a la que se refiere el título del libro de Irujo). Los aliados reclamaban al gobierno de Franco que fuesen detenidos y repatriados. En esa lista figuraba Gustav Winter:


WINTER, Gustav
Calle de la Brisa, 4 Tenerife, o Atlántica Comercial S.A., Jandía, Islas Canarias
Agente alemán en las Islas Canarias, estuvo a cargo de los puestos de observación equipados con W/T*. Fue responsable del suministro de los U-Boats (sic)
* W/T significa “telefonía sin hilos”, o sea, equipos de comunicaciones por radio.


En resumen, Gustav Winter era un alemán residente en las Canarias que antes de la guerra había conseguido financiación de su gobierno para instalar una industria pesquera en el archipiélago. Es más que probable que detrás de sus actividades empresariales estuviesen los servicios secretos alemanes (según Ros Agudo el interesado en el plan era Göring, según Irujo era una operación del Abwehr) con la intención de conseguir una base de apoyo para la marina germana en el Atlántico. Al final el proyecto industrial se quedó en nada y Winter se limitó a edificar un caserón en una enorme finca que había adquirido en una zona casi desértica de la península de Jandía, en el extremo sur de Fuerteventura. En principio parece que era un buen lugar para servir de base de abastecimiento de submarinos (aunque  se dice que la costa no es lo suficientemente profunda), pero que yo sepa no hay pruebas de que realmente llegase a ser utilizada con ese fin. En otros casos en los que se abastecieron en España submarinos alemanes se conocen las fechas en las que se hicieron los abastecimientos y los numerales de los sumergibles implicados. En esas operaciones los alemanes utilizaban mercantes que al comienzo de la guerra se habían refugiado en puertos españoles. Uno de ellos, el petrolero Corrientes, se encontraba en las mismas islas Canarias, en el puerto de Las Palmas. Las actividades alemanas, ilegales por violar la neutralidad española, eran conocidas, permitidas e incluso apoyadas por las autoridades locales y el gobierno de Franco. También se conoce algún caso de submarinos capturados en los que las tripulaciones reconocieron tras interrogatorios haberse abastecido en puertos españoles. La colaboración del gobierno español terminó a finales de 1941 por las presiones aliadas. En cambio, oficialmente España no sabía nada de las actividades alemanas en Cofete. No se conoce ninguna fecha concreta ni ningún submarino determinado (al menos por la poca información que tengo yo) que hubiese sido abastecido en la playa Cofete durante la guerra. Lo que está claro es que los servicios secretos británicos estaban muy seguros de que Winter era un agente alemán (ya le consideraban sospechoso incluso antes del comienzo del conflicto) y de que la casa de Cofete era en realidad una base secreta de la flota submarina, y hay que recordar que al terminar la guerra los aliados tuvieron acceso a toda la información de la Kriegsmarine, incluidos los cuadernos de bitácora de sus buques.

Las posibles teorías;
  • Los submarinos alemanes: la tienen por leyenda disparatada, pero se menciona con frecuencia. Los submarinos alemanes tendrían acceso subterráneo desde el Océano. La tesis tiene en cuenta el origen volcánico de la isla y el sistema de cuevas derivado del proceso de formación.
  • La valla. Don Gustavo firmó un contrato de arrendamiento sobre la Península de Jandía con los herederos del conde Santa Coloma en 1937. Quiso iniciar una fábrica de cemento y luego una de pescado. Ningún proyecto prosperó. G. Winter valló todo el territorio hasta los años ’50. La leyenda sugiere que Franco cedió toda la zona a los alemanes y que construyeron una pequeña pista de aterrizaje.
  • La vagoneta Krupp: cerca de la casa descansa una vagoneta de la empresa Krupp, alemana, y todavía se aprecian algunos raíles en dirección hacia la montaña. La leyenda establece la intención de Gustav Winter de unir Cofete (Norte) con Morro Jable (Sur) para facilitar la navegación militar en una zona más favorable.
  • Las explosiones: algunos vecinos aseguraron recordar explosiones en las inmediaciones de la Villa Winter. Algunos tratan de ver la construcción de túneles secretos. Otros creen que con las explosiones Winter quiso alcanzar Morro Jable a través de las montañas.
  • El viaje de Don Gustavo: en 1937 Gustav Winter viajó a Berlín para recibir dinero que invertir en Fuerteventura. El viaje no se ha constatado. La única referencia apareció en 1971 en la revista Stern, la única entrevista que Don Gustavo dio a un medio alemán. Según esta versión, Winter llegó de Alemania con un maletín lleno de dinero. La leyenda dice que el dinero era del lugarteniente de Hitler, Hermann Göring  “Son tonterías”, dijo Winter.

AL FONDO... LA CASA WINTER Y EN PRIMER PLANO CONSTRUCCIÓN DE UN CABRERO DE LA ZONA





2 comentarios:

  1. Buenas noches.lo veo interesado en la cuestión y con tendencia a la objetividad. Victor Morales tiene una información fragmentada pero es muy válido. Ni Ros Agudo ni Irujo son guías de la realidad en esta cuestión pues no lo han investigado prácticamente . Me llamo Luis Abaroa Garro, trabajo en el tema dede hace varios años para lo cual me hallo digamos bastante avanzado, publicado un primer tomo y próximamente un segundo tomo junto a otro suplementario de jugosas y a veces simplemente lógicas respuestas a los mitos y misterios de la vida de Winter. No le estoy vendiendo el libro sino informándole de mi experiencia intensa y documentada en la cuestión

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  2. Ha ocurrido algo con el texto y he preferido publicarlo antes de que s borrars. Lo que digo es que dado su interés ofrezco lo que sé para puntualizar las cosas. Hevtenido antes de la pandemia una columna sobre el tema en el Diario de Fuerteventura, "A Winter lo que es de Winter" y mi obra biográfica se llama "Gustav Winter, con otra luz" En fin, a su servicio, gracias

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