lunes, 22 de octubre de 2012

Atleta de montaña o montañero;una cuestión ética

Hacía tiempo que quería escribir sobre este tema. La verdad es que no encontraba las fuerzas  suficientes o quizás no lo tenía del todo claro.Desde el mes de junio cuando el maestro Eduardo Martínez de Pisón y Sebas Álvaro comentaron en sus charlas en Pirámides de Güímar que las carreras en el medio natural poco tienen que ver con el espíritu de la montaña , me viene rondando la idea si no me estaré alejando de mis principios , de aquellos  valores que me hacen tan feliz en la montaña Lo cierto es que ahora y no precisamente por los últimos acontecimientos  (fallecimiento de corredores en pruebas como la de Andorra y la Blue de Tenerife), me he animado con estas líneas , más que nada porque  y siempre desde el respeto a todas las opciones y opiniones, creo que lo tengo claro.
. Y es que después de esas charlas y tras meses preparando la carrera de la Blue Tenerife cada vez me sentía más insatisfecho hasta el punto que a primeros de octubre en un entreno , anocheciendo en el parque reflexioné sobre este asunto a la luz de las estrellas. Tanto fue, que me cogí un catarro mirando a nuestro querido valle desde Izaña, pensando que hacia yo , que tanto maldecía la competición y las prisas, que había dejado de jugar al  fútbol y de entrenar porque esos valores no me llenaban. Y ahora, de un tiempo a esta parte, el mundo, la gente, y uno  mismo hace que   vaya  en una dirección que no me hace feliz.Será porque el ego en este mundo va a más. Será porque todo lo que vivimos es reflejo de esta sociedad capitalista y competitiva  que sólo quiere a los ganadores.En eso pensaba y ...el caso es que  me acatarré, estuve cinco días en cama y luego dejé de correr otros cinco. Podía vivir sin correr,era más feliz,...me propuse no participar en la Blue TF después de mi abstinencia de 15 días. Tanto sacrificio de dos meses para tomar esa dura decisión pero es que los principios creo que deben de ir por delante. Cada uno debe buscar su bienestar físico  y mental, haciendo aquello que le hace feliz y en mi caso , las prisas, la competición, los entrenos para competir , no son valores que me llamen. En mi opinión y estando de acuerdo con Sebas y Eduardo, una cosa son los atletas de montaña y otra los montañeros. Dejé aquello que me devoraba , la prisa,  el mundo competitivo, y no quiero volver a caer . Cada día , las carreras son más una moda, son una pura competición disfrazada con  frases bonitas como " disfruta de  la carrera". ¡Que lejos está la idea de Secundino con su perro para realizar la Cruzatenerife! Cuando quiera correr, lo haré sin prisas o a mi aire, hoy, mañana, o dentro de una semana, no tendré planes, lo haré cuando me apetezca. Mientras, iré a la montaña, buscando tranquilidad , paz, nada de competición. No me gustan las modas, y las carreras de montaña me las tomaré como un medio para estar bien en la montaña, no como una finalidad. La finalidad para mi es  disfrutar de la naturaleza. Quiero ser montañero, no atleta de montaña.Tal vez corra alguna prueba, pero buscaré el  momento en que pueda disfrutar.No creo en que se pueda ser atleta en la montaña y a la vez montañero. Es dífícil correr sin mirar el suelo y así poco se puede disfrutar. Tal vez se pueda compaginar , no lo sé, pero en mi opinión, no se podría disfrutar en su plenitud de una u otra cosa.  Cada uno de nosotros creo que debe de reflexionar sobre lo que busca, sobre lo que desea, sobre como quiere  su camino... y luego elegir. La felicidad no está en subir escalones, sino en disfrutar en cada paso que das, grande o pequeño, lento o rápido. Y lo bueno es que cada uno puede elegir pues a fin de cuentas tanto una como otra opción tiene valores  positivos indiscutibles. El saber explotar lo mejor de cada uno y de cada actividad es la clave. Y la montaña me da lo que quiero, bendito escenario.

martes, 11 de septiembre de 2012

Escalada en Anaga.Roque Taborno







En el afán de dominar aunque sea mediocremente todas las disciplinas relacionadas con la montaña, (alpinismo, barranquismo,escalada ...), acepté la propuesta de dos buenos compañeros de viaje para hacer algo de escalada en algún roque de Anaga. Nos fuimos a Taborno y subimos esa preciosa mole por un itinerario algo alternativo al clásico que ya conocía. Escalamos por unos tramos nuevos para mi y tengo que decir que la tarde me encantó. Le encontré un sabor encantador al tema de la escalada. En ella se mezcla paciencia, observación, estudio del terreno, técnica, fuerza, habilidad y flexibilidad, fuerza mental,... un conjunto de ideas y elementos que me dejan satisfecho al cien por cien. la escalada y la llegada arriba es lo de menos. En la cumbre, el paisaje que se observa, la tranquilidad y la paz interior que te rodea entre aquellas cumbres es impresionante. Me quedo como digo , con los sentimientos y el gusto que deja el practicar una disciplina deportiva que cada día me atrae más. Junto con el alpinismo, este tipo de actividades me llena mucho. Por eso, no puedo que por menos agradecer a mis compañeros de viaje que me hayan dejado ser participe de su experiencia y sabiduria y que  se hayan acordado de mí para acompañarlos.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Pico Cho Marcial, vía Secundino, ruta sur .

También conocido como Pico del Valle  pues su silueta destaca en el horizonte, tiene varias vías de subida. La que aquí se relata es la denominada " vía Secundino" en honor al personaje que la abrió o mejor dicho la puso de moda pues ya en los años ochenta Villar y otros montañeros ya la realizaban. Es un recorrido aéreo por la cresta, vía sur, de dificultad alta y no recomendable si se va sólo o por primera vez pues es una trepada continua y  "perdidiza". La ruta más accesible para llegar a lo alto de este pico es la que parte desde la carretera general , que va desde arriba hacia abajo y es la más utilizada. Esta , parte desde la galería que está a los pies del pico y tras recorrer un pequeño tramo de malpaís, se adentra en la cresta a la que se llega por un hermoso  colladito. Desde abajo, la trepada es continua, con hermosas vistas hacia el volcán de las Arenas y todo el valle. La vía tiene tres o cuatro tramos donde hay que destrepar hacia la izquierda, zona de los barranquillos para volver a trepar y coger la arista. En el penúltimo destrepe, se mete en un encajonado barranquillo y luego gira hacia la cresta, derecha, para acceder por una empinada chimenea. En el último tramo hay  que buscar el destrepe para subir hacia la antecima, 1995 metros, para desde allí acceder por la cresta en 20 minutos a la cima, un poco más allá , con una altura de 2023 metros. Todo el recorrido es una trepada de grado dos y tres , con algunos puntos aéreos. La vuelta se puede hacer por la cresta suroeste que cae hacia las Dehesas.




Recorrer esta vía es meterse en emociones fuertes, si se hace con paciencia , el mundo lo veremos de otra manera desde allá arriba, ...tan cerca y tan lejos,...

martes, 7 de agosto de 2012

AGACHE


                                                                                                           
     Cuando era pequeñito, miraba a la ladera y al monte.   Y lo hacía por una simple cuestión; el mar no se veía desde mi mundo y además, aquellos eran los lugares por donde venían los Reyes Magos. Seguramente esto le pasaba a muchos niños y niñas de nuestra edad porque los reyes siempre llegaban desde esos lejanos lugares.¿Tendrá algo que ver en mi afición por las montañas?. ¿Por qué eran esos los lugares escogidos para la llegada de los reyes?. Siempre me decían…” mira, mira, van bajando desde la cumbre, ¿no ves las luces?”. Y tengo que decir que veía las luces o por lo menos me las imaginaba. Era mi tío Elías el que más insistía en esta teoría. Así pues, el monte , que así es como llamamos aquí a la montaña ( en otros lugares es una montaña con vegetación) o la cumbre, término también muy utilizado para designar la zona del pico del valle, las Dehesas, Los Pelados, Anocheza,…, eran lugares que tenía siempre en mi retina. Por eso pedía unos prismáticos a los reyes. También la ladera . Ese lugar lo pisé un día cuando mi abuelo me llevó a Agache. ¿Agache?, sí, ese espacio más allá del Mirador de D. Martín. Recuerdo el día y hace poco por el Bailadero de Anaga, me pareció revivirlo. Era temprano, había neblina al llegar al mirador, el aire frío se percibía enseguida distinto. Iba con mi abuelo y mi familia. Me acuerdo que ese lugar era entrar en otro mundo, otro aire, otras casas, otras tierras más blanquecinas. Mi abuelo me decía años más tarde que  allí , en esos canteros , “sólo se dan papas y algunas parras”. Era un trabajador de la Hidroeléctrica, después Unelco,  después no se que más,…. Tras su jubilación , seguía trabajando , arreglando las torretas de la luz en el monte. Bajaba desde Izaña caminando , revisándolas. Llevaba un bocadillo de sardinas por equipaje ( eso me dice mi tía Juana). Muchas veces lo acompañaba al monte en el jeep , pero esas andanzas  las  dejo para otro capítulo. El caso , es que Agache me sonó desde joven. Es un término aborigen que designa a toda una comarca, a un espacio  desde la ladera hasta el Escobonal, con rasgos comunes   no sólo geográficos  ( paisaje de tobas, clima, vegetación, etc), sino también sociales y culturales. Y es este espacio , años después el que comencé a caminar, subiendo por Anocheza. Aquella zona de mi abuelo, Altavista de Anocheza y Los Pasitos , por debajo de la Vera de Clavijo  se convertiría años después en mi mundo. Me ha dado tanto que estoy en deuda . Decir que voy para Agache es decir que voy a mi espacio vital. Porque Agache  no sólo es ese trocito. A todos los de este pueblo les pasa lo mismo. Decir, “vamos pa ´Agache” es decir que vamos para el Escobonal , o para Lomo Mena, o para La Medida, o para Pajara, o para tantos y tantos sitios. Me ha dado y me sigue dando. Lo tendré que registrar en otro panfleto pero por poner un ejemplo , el último,  hace referencia a una afición que ha despertado en mí. La lectura y la afición por escribir y reflexionar. Estas  aficiones que en mí estaban olvidadas o dejadas de la mano, han renacido en medio de ese remanso de paz  . Ese lugar me da tranquilidad, tiempo, aire puro y todo lo que necesito para ser feliz y encontrar placer por  la lectura, esa otra forma de viajar. Tal vez, y termino, no sólo a mí. También a Merche le ha pasado lo mismo aunque ella , siempre con más voluntad que yo, comenzó antes, en nuestra casa de la playa.Ha superado las contradicciones de esta vida. Saborea todo, playa y monte.  Se compró un libro  y la lectura la  apresó. Pero en Agache  , creo que ha encontrado un buen sitio para terminar esas páginas y comenzar otras. La veo sentada bajo el alpende, junto a Fiana y Gara y  todo el paisaje parece más grande y bonito. Nunca saboreé tanto el tiempo. El libro trata de una mujer en busca de su rumbo, de su identidad. Ella , sin saberlo , quizás, ha encontrado estas cosas primero que yo. Se titula “ El verano de mi vida”.

sábado, 4 de agosto de 2012

Ibon de Estanés (Pirineos)


Aguas Tuertas


El valle de Aguas Tuertas debe su nombre a la placidez  de las aguas del río Aragón Subordán  que  recorren este espacio.
El valle es una antigua cubeta glaciar que  se colmató  tras la retirada de los hielos prehistóricos. El resultado final permite hoy contemplar como las aguas que conforman el nacimiento del propio río Aragón Subordán se ven obligadas a abrirse paso sobre praderías de intenso verdor, dibujando una preciosa serie de meandros. Toda esta cabecera del valle, orientada en sentido sudeste-noroeste, explicaría la localización de un conjunto excepcional de pequeños dólmenes megalíticos perfectamente alineados, que guardan un claro sentido mágico-religioso y astronómico que confirma la fuerte vinculación a la naturaleza por parte de los habitantes de estos lugares unos cinco milenios atrás.
Uno de estos dólmenes, el Achar de Aguas Tuertas,  según cuenta la leyenda , fue morada de  una bruja que guardaba  y vigilaba este valle.

No estamos tan lejos.






                             13 de julio, 2012
Vaya día. De entrada , el bosque de Sansanet es una pasada. Luego, lo del ibón de Estanés, con tilde en la “e”, como me indicó el amable guarda del albergue Aysa, es descomunal. Es un lago, enorme cubeta glaciar, de los  de mayor profundidad en el Pirineo, con la sierra de Secús  flanqueándolo , el valle de los Sarrios detrás  y  el valle de Aguas Tuertas hacia el noroeste dando nacimiento al río Aragón Subordán. Cuando llego y veo este escenario, ni que decir tiene que me quedé “espantado”. No me moví en un buen rato y a decir verdad, casi no me quedo allí. Me dejé el saco y la tienda, tampoco tenía comida,… no tuve valor pero prometí volver  (a ser posible con mi gente) para poder disfrutar más tiempo de ese paisaje. Los caballos salvajes me devolvieron al tiempo y con su presencia me hicieron mover. Las aves y el ganado en lo alto del prado con las montañas al otro lado te dejaban patifuso. Eso sí, hasta que llega la muchedumbre. Luego viaje y antes nos despedimos del guarda del albergue. Sus conocimientos de Canarias son de notable alto. Eso  y el bosque de Sansanet, tan parecido a Garajonay, me hacen pensar que en realidad no estamos tan lejos.
Al atardecer, en Hecho ( o Echo, que ni ellos se aclaran) con una copa de vino, la noche se abre , las nubes se van, y recordando el día de hoy en este cuarto me es difícil conciliar el sueño. No dejo de pensar como brillará ahora la luna  junto al lago, como estarán esos potrillos retozando en la hierba serenada,…